A 4 mesos de la última sentència argentina contra crims de lesa humanitat
em pregunto: i a Espanya, quan?

    Un miércoles, cuatro décadas más tarde, algunas de esas 4.000 personas que, se calcula, fueron lanzadas a la muerte desde un avión, volvieron a dar un paso al frente. No ya para ser arrastradas, con los ojos vendados, a una tumba marina. No ya despojadas de humanidad, convertidas en números. Sus nombres ahora forman parte de una sentencia histórica que señala a los culpables.

    Considerat el més gran procés judicial del país argentí sobre drets humans, jutjava quasi 800 delictes de lesa humanitat

    Avui, a 4 mesos de la històrica sentència contra els responsables de segrestos, tortures i assassinats en el centre clandestí de detenció més brutal de la última dictadura argentina: la Escuela de Mecánica de la Armada, la pregunta és: I a Espanya quan es senyalarà als culpables?

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    exposició al born ccm, cicle evocacions de la ruïna, 1936 – 2016

    recull premsa

    Marta Monedero- Catalunya (publicat a l’Avui, 1/12/2017)
     
    Natalia Chientaroli- Buenos Aires (publicat a www.eldiario.es, 30/11/2017)

    Desde la puerta de entrada a Capucha, una voz ‘canta’ los números. Los detenidos –sucios, asustados, desaparecidos– ya no tienen nombre. Solo una cifra que en los días de ‘traslados’ decide su destino. Desde el ático del terror, los encapuchados elegidos descienden a un sótano donde, aturdidos de pentotal, son arrastrados al último viaje de sus vidas: un vuelo que acaba con sus cuerpos sin voluntad en caída libre hacia el río de la Plata. Varios de los pilotos de estos ‘vuelos de la muerte’ han sido condenados este miércoles a cadena perpetua en la llamada ‘megacausa ESMA’, que juzga cientos de delitos cometidos durante la última dictadura militar argentina.

    El mayor juicio sobre derechos humanos de la historia de este país lleva el nombre de la Escuela de Mecánica de la Armada, donde funcionó uno de los más brutales centros clandestinos de detención del régimen militar. Hoy el complejo es un espacio de memoria, y pronto podría convertirse en sede del Ministerio de Justicia. Entre 1976 y 1983, unas 5.000 personas fueron encerradas, torturadas y muchas también asesinadas en la ESMA.

    Con el retorno de la democracia, Argentina se convirtió en un ejemplo para el mundo al juzgar a los máximos responsables del gobierno militar, y realizar un exhaustivo proceso de documentación que incluyó cientos de testimonios: el ya célebre informe ‘Nunca Más’.

    Pero con los años el país daría enormes pasos en sentido contrario: las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, y más tarde los indultos, dejarían en libertad a personas como Astiz. El excapitán volvió a prisión en 2003, tras el impulso a las causas de derechos humanos de los gobiernos kirchneristas.

    La lectura de esta sentencia supone un punto culminante en este poceso, que ya ha llevado a la cárcel a más de 400 criminales, y mantiene a más de 500 en prisión domiciliaria. Y que tiene aún 420 procesos en marcha. Por eso, además de los presentes en la sala, el país seguía los detalles del caso en directo por televisión, y una multitud se agolpaba frente a la pantalla gigante colocada a las puertas de los tribunales.

    Por la cantidad de imputados, los casos comprendidos y el número de testigos, la ‘causa ESMA’ es considerada el mayor proceso por delitos en la dictadura celebrado hasta ahora por la Justicia penal en Argentina. Y la primera vez que la Justicia de un Estado nacional lleva adelante un proceso por crímenes contra la humanidad de tal magnitud y duración. En el caso de los genocidios de Ruanda y la ex Yugoslavia, por ejemplo, se constituyeron tribunales internacionales.

    Cada mes, en la ESMA se organizan visitas con supervivientes que cuentan en primera persona los horrores que allí se vivieron: la música ensordecedora sin pausa para tapar los gritos de las sesiones de tortura, las mujeres detenidas que tras dar a luz eran separadas de sus hijos, el hedor del encierro en el ático de Capucha, el infierno aún más oprimente de Capuchita –las dos zonas de detención del edificio, destinado al ocio de los oficiales de la Armada–. Y los ‘traslados’ de los miércoles, que prometían a los secuestrados una nueva vida en algún “campo de reeducación”, pero que en realidad eran el siniestro eslabón final de un plan de exterminio.

    Un miércoles, cuatro décadas más tarde, algunas de esas 4.000 personas que, se calcula, fueron lanzadas a la muerte desde un avión, volvieron a dar un paso al frente. No ya para ser arrastradas, con los ojos vendados, a una tumba marina. No ya despojadas de humanidad, convertidas en números. Sus nombres ahora forman parte de una sentencia histórica que señala a los culpables.

     

    Federico Molina- Argentina (publicat a l’Avui, 1/12/2017)

    Els responsables
    de la dictadura
    argentina van
    llançar al mar
    unes 4.000 persones
    vives, drogades
    i mig despullades
    des dels
    avions que volaven
    sobre el Río
    de la Plata i l’Atlàntic. La pràctica,
    una manera cruel d’assassinar els
    detinguts sense deixar-ne rastre,
    no va ser aïllada, tal com ha determinat
    per primera vegada la justí-
    cia després del judici més gran per
    crims contra la humanitat celebrat
    al país sud-americà.

    Els testimonis van ser durs i
    aquest és l’ambient que es va viure
    durant la lectura de la sentència.
    Separats per un vidre dels repressors
    que escoltaven la resolució, els
    familiars de les víctimes cridaven
    “assassins” i cantaven “els passarà
    com als nazis”.

    La majoria ja són a la presó
    per crims contra la humanitat.
    “No hi ha hagut cap judici com
    aquest en cap altre lloc”, va dir Ana
    María Careaga, filla d’Esther Ballestrino,
    una de les Madres de Plaza
    de Mayo assassinades en un “vol de
    la mort”. “És la primera vegada en
    la història d’aquest país que es condemna
    l’última baula de l’engranatge,
    els pilots que llançaven amb vida
    els desapareguts al mar”, va explicar
    en sortir del tribunal.

     

    Condenan a perpetua en Bahía Blanca a 21 imputados por delitos lesa humanidad durante la dictadura

    4 octubre, 2017 www.elquiddelacuestion.com.ar

    Un Tribunal Oral Federal (TOF) de Bahía Blanca condenó hoy a 21 de 31 imputados a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura en jurisdicción del V Cuerpo del Ejército, con asiento en Bahía Blanca.
    Entre los imputados se encuentran militares retirados del Ejército, ex policías provinciales de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén, y ex agentes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) que actuaron en centros clandestinos de detención en perjuicio de 105 víctimas.

    El juicio oral y público había comenzado en octubre del 2016 sobre la responsabilidad de 39 imputados, pero por fallecimiento o razones de salud, la cantidad se redujo a 31.
    Entre los hechos investigados, se incluyeron los casos de 82 personas secuestradas en el centro clandestino de detención “La Escuelita”, 42 casos de homicidio (en 13 de los cuales la víctima permanece desaparecida) y la apropiación de los niños de María Graciela Izurieta y Graciela Alicia Romero, nacidos durante el cautiverio de sus madres.

     

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